CONCLUSIONES
El juego es fundamentalmente una
actividad libre. Las personas cuando jugamos lo hacemos por placer;
precisamente el poder responder a la necesidad de pasarla bien, sin otra
motivación, supone un acto de libertad.
El juego se aleja de lo cotidiano,
ocupa parámetros especiales y temporales diferentes de los impuestos por la
rutina diaria. El juego se realiza según una norma o regla, siguiendo una
determinada estructura y, por consiguiente, crea orden. El juego se puede
considerar como la actividad fundamental de la infancia, actividad que se
prolonga en la vida adulta. Estamos seguros que éste se convertirá en el gran
instrumento socializador.
Entender el juego como contenido
es la consecuencia lógica de considerar que éste es un elemento cultural de
gran trascendencia. Es propio de todas las culturas y de todos los tiempos.
La exigencia de los juegos de
adoptar puntos de vista externos a uno mismo constituye otra de sus
características. Esta exigencia viene determinada, sin duda, por los conflictos
y las reglas impuestas desde afuera. Tanto su resolución como la comprensión y
su aceptación requieren de una progresión considerable en la construcción del
pensamiento infantil. En todo esto no podemos dejar a un lado la motivación,
consecuencia del propio placer por el juego y, paralelamente a ésta, también
está la necesidad de descubrir, de experimentar, que aparece muy ligada al
juego infantil.
REFLEXIÓN
Hoy en día vemos tantos niños
pasivos, tantas mentes conformistas, tantos adultos con falta de creatividad e
imaginación, y todo esto es por falta de juego. El juego tiene muchos
beneficios, muchas ventajas; pero no sólo conozcamos la parte teórica, sino más
aún experimentemos en las aulas el juego. Démosle a nuestros niños la libertad
para jugar, dejémosle ser niños, proporcionémosle de esa arma tan valiosa para
su desarrollo integral: el juego. Maestras, despierten ya! … enseñémosle a nuestros niños los juegos y
rondas infantiles, enseñémosles a jugar libre, propiciemos espacios que
fomenten el juego libre. Los niños necesitan del juego, es parte de su
naturaleza, es parte de su supervivencia. En nosotras está el cambio, en
nosotras está la llama que encenderá ese gusto por el juego, ese gusto por
imaginar y crear, ese gusto por soñar. Levantémonos ¡ES HORA DE JUGAR!.
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